God’s Call

February 9, 2020
This Week’s Reflection

God’s Call

The person who has been “saved,” who has “heard the good news of salvation,” still lives in an unsaved world, a world sadly oblivious to the presence of God. Today’s readings outline how the disciple is present in the world. The outline begins with Isaiah: “Share your bread ... shelter the oppressed ... clothe the naked” (Isaiah 58:7). Those who hear the word of salvation are not insensitive to the urgent needs of others. Then Paul reminds his flock that he brought Christ to them not in eloquence or wisdom, but by being with them in the “weakness and fear” of their daily lives (1 Corinthians 2:3). Finally, Jesus tells his disciples to go out into the gloom and darkness of the streets of the world and let God’s light shine through their good deeds. We disciples don’t save the world. To the extent, however, that we have heard the word of God and been awakened to God’s presence, we may spread that word and bring that presence to others.

Readings: Fifth Sunday in Ordinary Time

 


 

El Llamado de Dios

La persona que ha sido “salvada” y que ha “oído la buena noticia de salvación” sigue viviendo en un mundo que no ha sido salvado, un mundo tristemente inconsciente de la presencia de Dios. Las lecturas de hoy bosquejan cómo el discípulo se hace presente al mundo. Ese perfil se inicia con Isaías: “Comparte tu pan con el hambriento ... abre tu casa al pobre sin techo ... viste al desnudo” (Isaías 58:7). Los que escuchan la palabra de salvación no son insensibles a las urgentes necesidades de los demás. Pablo le recuerda a su rebaño que él le trajo a Cristo no con elocuencia o sabiduría, sino que permaneció con ellos “débil y temblando de miedo” en medio de su trabajo diario (1 Corintios 2:3). Finalmente, Jesús dice a sus discípulos que vayan a la desesperanza y oscuridad de las calles del mundo y dejen que la luz de Dios brille a través de sus obras buenas. Los discípulos no salvan el mundo. Sin embargo, si nosotros hemos escuchado la Palabra de Dios y hemos empezado a discernir su presencia, podemos proclamar esa Palabra y traer esa presencia a los demás.

Lecturas: V Domingo Ordinario