O Come, O Come Emmanuel!

December 23, 2018
This Week’s Reflection

O Come, O Come Emmanuel!

Every day, at evening prayer, the Church sings the song of Mary followed by a short verse called an antiphon. From December 17th to 24th, this Magnificat antiphon invokes the Lord Jesus by a different Old Testament title.

Advent WreathThese Great O Antiphons, so called because each begins with the vocative “O”, are a summary of the prophecies about the Messiah:

O Wisdom, you come forth from the mouth of the Most High. O Lord of Ruler of the house of Israel.
O Root of Jesse, you stand as a signal for the nations.
O Key of David and Scepter of Israel.
O Rising Sun, you are the splendor of eternal light and the sun of justice.
O King of the Gentiles, whom all peoples desire, you are the cornerstone which makes all one.
O Emmanuel, you are our king and judge, the One whom the nations desire and the Savior of all people.

The fourth weekend of Advent remind us that the greatest gift, our Savior Jesus Christ, comes from the lowliest of places and enters the world in the humblest of conditions. Mary’s visit to her cousin Elizabeth is an example of charity and shows us how to face the tendency to turn-in on ourselves.

Dear Jesus, may the light of your love always shine in our hearts. As Christmas draws closer, we marvel at your great love for us. Let your love transform every aspect of our lives and touch everyone we encounter. Our hearts are open to you, Jesus. Amen.


¡Oh ven, Oh ven Emmanuel!

Todos los días, en laƒ oración de la tarde, la Iglesia canta la canción de María seguida de un verso corto llamado antífona. Del 17 al 24 de diciembre, esta antífona Magnificat invoca al Señor Jesús con un título diferente del Antiguo Testamento.

Maria con el Niño JesusEstas Grandes O Antífonas, así llamadas porque cada una comienza con el vocativo “O”.

Estas antífonas son un resumen de las profecías sobre el Mesías:

Oh sabiduría, salís de la boca del Altísimo.
Señor de la casa de Israel.
Oh Raíz de Jesé, eres una señal para las naciones.
Oh llave de David y cetro de Israel.
Oh, el sol naciente, eres el esplendor de la luz eterna y el sol de la justicia.
Oh rey de los gentiles, a quien todos los pueblos desean, tú eres la piedra angular que hace de todos uno.
Oh Emmanuel, tú eres nuestro rey y juez, Aquel a quien las naciones desean y el Salvador detodas las personas.

El cuarto fin de semana de Adviento nos recuerda que el mayor regalo, nuestro Salvador Jesucristo, proviene de los lugares más humildes y entra en el mundo en las condiciones más humildes. La visita de Mary a su prima Elizabeth es un ejemplo de caridad y nos muestra cómo enfrentar la tendencia a entregarnos a nosotros mismos.

Querido Jesús, que la luz de tu amor brille siempre en nuestros corazones. A medida que se acerca la Navidad, nos maravillamos de tu gran amor por nosotros. Deja que tu amor transforme cada aspecto de nuestras vidas y toque a todas las personas que encontremos. Nuestros corazones están abiertos para ti, Jesús. Amén.

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